sábado, 26 de marzo de 2016

El utilitarismo y sus falsos espejismos.

Renunciar a una mirada utilitarista de la vida, los animales, las personas, los ríos, las montañas y el sistema de vida del que hacemos parte, puede  para nuestra sorpresa producir fricciones y malestar en un mundo donde el peso de la justicia y del sufrimiento del otro carece de importancia.

La visón utilitarista reina contundentemente en los cinco continentes y su  punto de partida reside en la posibilidad de hacer uso racional e irracional de la existencia de todo aquello que pueda producir riqueza como: un bien, una persona, la vida, una cosa o una institución, de todo lo que puede ser puesto en función de la satisfacción de una o más necesidades para el egocentrismo de especie - a veces necesidades que son más ficticias que reales-  producidas en el mismo juego de apariencias y espejismos que nos persuade un mundo de tecnologías, rascacielos y excentricismos cuando al mismo tiempo enfrentamos meses de sequía y un tributo diario al dios consumismo.

Esta visión no tendría ningún problema pues aparentemente soluciona “la verdadera búsqueda del ser humano” hacía el desarrollo, el progreso y el exacerbado crecimiento de la riqueza. De hecho, esta necesidad de la invención, es extrañamente una de las mismas fuerzas de despegue que impulsa llevar todo a un lugar más lejos, el deseo hacía lo inaudito, hacía el avance, hacía el descubrimiento o hacía la creación.

La gran meta de  ingenieros, diseñadores, científicos, y otros co-participantes es la elaboración de aparatos que cómo por arte de magia al presionar un botón  acaben  con los problemas reales y tangibles. Día a día surgen una gama de aparatos con tecnología de punta que pueden cumplir diversos objetivos, como: convertir el agua negra en agua clara y potable, el oxígeno contaminado de partículas asfixiantes en oxigeno apto para los pulmones,  el calor en frió o el frió en calor, los automóviles más y más cómodos para las horas en el tráfico,  cómo también equipos de trasplante de extremidades y órganos vitales, medicinas para el cáncer  u otras enfermedades mortales,  y hasta semillas modificadas genética-mente para sobrevivir en condiciones hostiles.

A pesar de todo estos avances hay que decir que existe una gran población en el planeta padeciendo las consecuencias de las enfermedades respiratorias, cáncer de todos los tipos, escasez de agua o agua contaminada,  pueblos enteros caminando días y semanas en terrenos  desérticos, la expansión de terrenos infértiles, el deterioro de animales, plantas y personas afrontando todos a su vez las oleadas de calor, y para el caso práctico del citadino el frecuente tráfico endemoniado para llegar al trabajo remontado todos en un mismo vagón, como una sola  masa humana bajo temperaturas cada vez más altas.

La gran pregunta es ¿ Hasta donde las mieles del progreso cubre a todos con su avances.? A lo mejor ese mundo de desarrollo tecnológico y progreso exacerbado no ha llegado a todos los lugares del mundo, o lo que es peor, la ilusión de que algún día llegue es tan sólo eso: una ilusión.  Para comprender esto no habría que ir tan lejos, simplemente lanzar la mirada a la realidad,  la riqueza con la que se alimenta tal visión no es una ilusión, esa riqueza  nace justo de la muerte de todo lo que en el mundo posee vida y lo que es peor aún lo que asegura un equilibrio de todas las formas de vida. 

El único goce del avance tecnológico con el que con seguridad si ha sido incluido gran parte de la población del mundo es con el televisor, el celular y quizás el computador. Estos son los aparatos masificados, -casi que por hogar se convirtió en un obligatoriedad disponer de uno de estos-  son los que tienen una mayor oferta en el mercado en estilos, colores, tamaños y precios. Y muy seguramente lo son porque  lo permiten las reglas del juego, cumplen con una función crucial a los habitantes del planeta, victimas y cómplices, su función radica en crear la percepción de que al prender el botón se nos resuelven todos los problemas, ellos funcionan como unos lentes para ver el mundo, pero llegan sólo imágenes en diferido. Son tecnologías que permiten  ver el mundo que no se conocía y que se hace posible en una pantalla que no solamente deja de entretener sino que también hace olvidar de las verdaderas frustraciones y preocupaciones, al final no importa cual  solucione; al final lo que importa es vivir el espejismo que el progreso ofrece.

De esta manera hay un juego perfecto donde se complementan una visión del mundo utilitarista y un sistema de dispositivos, tecnologías y equipos que se han extendido a todos los ámbitos de la vida humana.  – no es posible ni siquiera ahora pensar la vida sin celular-  que alimenta la confianza en esa concepción del mundo y que lo hace sin permitirles distinguir la imagen de la verdad, en otras palabras de lo que están hecho las cosas, incluso la misma imagen que tan goce produce ante los ojos.

Una visión que además no se concilia con la moral, ni con la ética y mucho menos podría seguir siendo justificada por verdades a medias.  Un sistema donde la injusticia se mira a los ojos cuando se es la víctima, y donde el somnífero más letal para no quererla observar aunque la este mirando, es  la aparente sensación de que todo marcha en el camino más próspero en vía de eso que el ser humano se propuso un día, para el todos los créditos y para él todo el esplendor de un mundo donde su acción gobierna y las imágenes lo gobiernan a él. 

En esta visión no hay cabida para la compasión ni el asombro con el horror, y la empatía con  los que la padecen, ellos solo nacen a merced del sostenimiento de todo este sistema y sus vidas carecen absolutamente de todo valor, únicamente el valor de su utilidad. También habría que decir que esta mirada del mundo que ahora reina sería perfecta  el único pequeño problema adicional que enfrenta son las imparables oleadas de calor, las lluvias que también queman porque ya no refrescan, los desequilibrios productos de las transgresiones con los subsistemas de vida, la perdida  irreparables de los glaciares, la especies extinguidas y en extinción,  las que son explotadas incesantemente en la actividad industrial, y por último los ecos de la incertidumbre por el mañana sobre nosotros mismo como especie. 


domingo, 8 de marzo de 2015

Marcha por la vida ¿Qué nos deja?


La marcha por la vida está en marcha y llama la atención en un país donde la vida dejó de ser sagrada, se acomete el acto de asesinato indiscriminadamente por razones de toda índole, desde los fatídicos celos de las relaciones corrientes entre pareja hasta la realización de asesinatos sistemáticos a jóvenes, ancianos, mujeres, niños, lideres, estudiantes y activistas por intereses donde prevalece el costo-beneficio, porque la vida dejo de tener valor y se le concedió un precio.  

Sí esta marcha ayuda en algo, qué también sea para ofrecer un diagnóstico del país, con la información necesaria para comparar una movilización que se expresa de diferentes maneras en cada territorio y que de este modo refleja realidades sociales y políticas tan distintas y peculiares.  En suma, hoy también se celebra el día de la mujer, la fecha no es casual para la marcha, más porque se reivindica simultáneamente una figura de la contradictoria dicotomía humana, donde una se rehace para exigir justicia, igualdad y el cumplimiento de sus derechos.      

En esta marcha es claro cómo particularidad, el papel activo de líderes políticos, es el caso de Antanas Mockus quien desde un inicio promovió la idea. Así mismo otros líderes oficiales destacados se unieron como Gustavo Petro, Clara lopez  y el presidente Juan Manuel Santos en Bogotá[1]. En el caso de Medellín con Sergio  Fajardo[2] y en Cartagena con su alcaldesa Elsa Noguera, en estas tres ciudades la participación fue masiva, tuvieron un gran acompañamiento pero también hay que mencionar la participación activa de movimientos sociales y organizaciones políticas conformadas desde las bases como movimientos feministas, artísticos, juveniles, estudiantiles, entre otros cómo algunos futuros candidatos políticos que  aprovecharon  para participar de manera organizada con un nombre, color y pancarta distintiva. 
   
Es inquietante preguntar ¿qué pasa en Cali? Una asistencia casi que notoria, bastante débil[3]. Sí la quisiéramos ver como una expresión política de la ciudadanía, es entonces definitivamente pobre, evidencia muchas cosas, entre una de ellas, el poco poder de los líderes oficialmente elegidos para llamar a la marcha. Esto  es lamentable más para el caso particular del Gobernador Ubeimar Delgado y el Alcalde  Rodrigo Guerrero[4] que no fueron seguidos masivamente tan sólo cuatrocientos caleños asistieron.[5] Lo que significa que cómo figuras líderes no hay una base política que atienden a su llamado cómo tampoco fue notorio alguna otra figura presente liderando en la ciudad con seguimiento masivo. Una pregunta suelta es ¿Cómo  personas que están en tan importantes cargos, han llegado allí sin disponer de una base política organizada que los respalden?

A esta débil marcha también se le suma que los colectivos y movimientos sociales de la ciudad son muy contados y sus motivaciones no son tan fuertes en este caso para acompañar desde sus intereses específicos lo que se busca de manera general que es la defensa por la vida que le compete a la gran mayoría a excepción de algunos grupos de mujeres que fueron las que sobresalieron principalmente para el caso caleño.

Siguiendo con el panorama nacional hay otros más pesimistas “radicales” como el partido del centro democrático que dicen mantener una posición crítica que no les permite asistir ni respaldar la marcha[6]. Sin embargo, no hay ninguna posición crítica como sí la tendría un verdadero partido político de oposición, sus posturas son criticonas en el sentido vulgar y eso es otra cosa. Sus voceros afirman que su posición política es profundamente diferente[7] y creo que en eso tienen toda la razón yo diría que no sólo diferente sino contrastante, con una historia de venganza y huellas de dolor, sangre y genocidio que tejen su presente y sus proyecciones, entonces por supuesto, que no tienen ni la voluntad ni la posición moral para participar en una movilización que intenta recuperar el valor por la vida, ya que impulsan todo lo contrario la permanencia del  conflicto  el interés de continuar el derramamiento de vidas, lo que podría calzar perfectamente en un país que presenta las condiciones para marchar hacía ese abismo. 

A pesar de todo esto, la marcha de hoy es exitosa, reanima esperanzas para seguir pensando en que construir una sociedad distintas es posible, qué no son uno, ni dos, los que tienen la responsabilidad encima, sino, que hay un variado respaldo de centenares de ciudadanos que motivados por intereses de todo tipo coinciden en que hay que dar un giro a esa concepción de vida que se nutre del conflicto, de la muerte y del dolor. Un reto como sociedad, desde cada uno de sus agentes de cambio, volver a posicionar la vida en el máximo escalafón de los valores, pues en una sociedad donde esta siga siendo pisoteada difícilmente podremos marchar en un sentido alternativo hacia la convivencia, la aceptación y el respeto mutuo. 



[1] http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/marcha-por-la-vida-en-colombia/15352360
[2] http://www.caracol.com.co/noticias/regionales/cerca-de-1000-personas-marcharan-por-la-vida-en-medellin/20150306/nota/2662338.aspx
[3] http://www.elpais.com.co/elpais/colombia/fotos/mujeres-lideraron-marcha-por-vida-cali
[4] http://www.noticiascaracol.com/valle/cali/cali-se-suma-este-domingo-la-marcha-por-la-vida
[5] http://www.eltiempo.com/colombia/cali/marcha-por-la-vida-cali-tambien-se-manifesto-por-la-vida/15360356
 [7] http://www.caracol.com.co/noticias/actualidad/este-domingo-colombia-marcha-por-la-vida/20150308/nota/2663700.aspx



foto: El País.com

domingo, 15 de febrero de 2015

Tiempo para pensar en el tiempo.

Más allá del tiempo. 

Este aparato, que lo podemos definir fácilmente y en primera instancia como un conjunto de piezas que en su función articulada hace del tiempo un conjunto de fracciones fijas e ilustradas por un top de números al borde de una circunferencia  con un centro que posee  dos manecillas generalmente con puntas en flecha permitiendo en un cálculo extraordinario el instante del día, de la hora, del minuto, del segundo en que estamos.

Lo que habría que hacer también por fuera de la definición del reloj es mencionar  sus implicaciones en la noción temporal tan definida y detallada que ha posicionado en la vida cotidiana de la sociedad moderna, donde se remonta su origen como actualmente lo conocemos y no en ninguna otra época. 

Época misma en la que se aceleró un hecho opuesto, el desvanecimiento de la conexión directa con los ciclos y cambios naturales que eran históricamente la pauta del vivir de los hombres, mujeres y niños en diferentes lugares y sociedades del mundo. Puesto que han sido estos ritmos de la naturaleza los que por siglos principalmente en la vida rural orientaban las jornadas de trabajo , sus festivales,  los momentos de cultivo, de cosecha, los días de fecundidad y hasta los momentos destinados a la religiosidad o actividades relacionadas con la espiritualidad.

Con el reloj masificado los seres humanos comenzaron a  confluir en un campo de actividades fijamente coordinadas, es decir, en una serie de secuencias con comportamientos regidos y minuciosamente anticipados  donde su sumatoria pasaron a constituir un engranaje único de la actividad productiva y distributiva del mercado adscritas al lugar temporal en que se enmarcaron millones de vidas en la historia reciente del mundo occidental hasta el momento actual. 


El reloj es la síntesis de la vida industrial cumple una imagen y representa una función, ilustra la operatividad del biopoder, el dispositivo más sutil y venerado en el que no sólo la corporalidad fue disciplinada y moldeada a las lógicas propias de las dinámicas sociales del régimen global vigente, sino también toda disposición en general de las prácticas humanas condicionadas a segmentos temporales compuesto por pedazos de horas en una mecánica artificial y socialmente producida.

Todas aquellas actividades que surgían como actos de preferencia individual (horas de trabajo, descanso, alimentación, familia, ocio) pasaron a tener su posibilidad de efectuarse dentro de segmentos del tiempo específicos. Hubo una especie de estandarización bastante genérica que abarcó cualquier particularidad de género, edad, labor, historia, intereses, y así consecutivamente cualquier rasgo de diversidad entre humanos culturales e históricas.

La regulación y dominación del tiempo fue la solución perfecta a las necesidades del mercado, de la industria y de la actividad económica en general. Sin embargo, esto fue tan sólo en un principio porque este pequeño aparato se prolongó a los múltiples lugares desde donde desarrollamos la cotidianidad, se instauro en el espacio, en las actividades públicas y privadas, finalmente en el inconsciente individual como también en el colectivo rigiendo las nociones pasado-presente-futuro.


Esto ha sido definitivamente desafortunado y expondré las razones en los siguientes párrafos. Para iniciar nuestro vivir sucede en pedazos temporales proyectados en un reloj que anula la oportunidad para cualquier otra cosa que no haya sido fijada en la agenda, conlleva a competir contra toda circunstancia, en la inercia física de la labor a realizar, enmarca día a día en lo predecible y en lo repetitivo todo esto  para que nuestras mente no nos reclame al final del día.

En este engranaje es mínima la posibilidad de encuentro, de armonía y de reflexión de hacer conexión con nuestra naturaleza. 
Ahora más que nunca le damos más valor al tiempo lo ponemos por encima del ocio, de la familia, de los amigos, de la vida y de nosotros mismos como entidades vivientes. Nos enfrentamos a una gran paradoja y es que no hay nada más allá del tiempo comprendiendo este como  nos lo ha presentado la visión dominante del mundo y  lo que es el medio de nuestras vidas se instaura como el fin último y lo que es peor se reduce a un esquema de veinticuatro horas en las que todo está establecido.  


Es difícil liberase de sus cadenas, y digo cadena porque nos pone limitaciones y nos condiciona. Reduce la posibilidad de elección y enclaustra a parámetros fijos que se alimentan en rutinas imperecederas hasta el día de la muerte. 

Hay la obligación de pensar el tiempo e ir más allá, escapar de la mecánica funcional en el sentido abstracto y practico de la palabra. Volver a reclamar el silencio,  la lentitud y la pausa porque es así como se alcanza  la coherencia del existir. Sin embargo, tenemos el terror de salir de estas cadenas.

Sí quisiéramos habría dos situaciones que enfrentar en primer lugar; ser conscientes del campo de relaciones existentes que exige con toda presión acoplarse a este estándar social de coordinación de actividades humanas temporalmente fijadas  por un sistema económico que lo demanda y que ha desarrollado conjuntamente una ideología que lo ha naturalizado, es decir, lo ha convertido en un hecho que es inmutable e in negociable. Sí no hay consciencia del marco político-económico en el que se organizan nuestras vidas es poco posible tener un margen de actuación mayor que el que se nos ha destinado. 

En segundo lugar hay un reto al salir de sus cadenas y es recuperar nuestra capacidad de valorar con mayor fuerza otros hechos del vivir por fuera de él, es decir valorar el tiempo de otra forma y no la que se nos ha enseñado.  Y esto es un reto porque se corre el riesgo de enfrentarse con el "OTRO" y con el "YO" en la posibilidad de entregar más de lo que se daba, “TIEMPO”  en la plena experiencia de compartir y valorar la existencia, en la libertad de estar y permanecer, de hacer y construir, de experimentar y disfrutar, de ver y sonreír todas estas virtudes significativas que llenan de sentido la vida.



Romper con este esquema temporal es tan solo posible cuando surge en vía de una reivindicación, qué es en primera instancia individual porque implica la condición de distinguir entre lo que es una vida a merced del engranaje de la actividad productiva motor de la sociedad y de la vida en función de la vida misma y no aferrada a  estos utensilios tan poco prácticos para desarrollar la vida en la totalidad y en la plenitud de la existencia que es una sola e irrepetible. 

jueves, 8 de enero de 2015

Facebook e identidades virtuales.



Publicar noticias, fotos , sentimientos y reflexiones en facebook, es una actividad cada vez más recurrente de las personas,  estas inicialmente eran común en adolescentes y personas jóvenes pero ahora ni los adultos y poco más que adultos se escapan. 

Mi  mejor amigo siempre atento a todo las modas, corrientes o simplemente actitudes o fetiches que constantemente aparecen  me pregunta ¿ a que se debe este tipo de comportamiento? Pues en realidad es algo que hace tiempo también intento responderme,  creo que no tengo una respuesta muy elaborada comprobada experimentalmente, pero puedo hacer una breve reflexión del asunto y lanzarme a ofrecer un par de ideas.

Esto podría contestarse ligeramente afirmándose  que es una necesidad de atención que tienen algunas personas desocupadas y no encuentran otra cosa que estar comentando cada cosa que siente, pasa, percibe o piensa. Pero decir esto es caer en un prejuicio o una mera respuesta rápida sin hacer una revisión más profunda.

Lo primero que tengo por decir es que un publicación cualquiera donde se comparte información del ámbito privado ocurre en el contexto cotidiano más comúnmente de lo que pensamos, es algo casi periódico ver que las personas están comunicando  su quehacer, sus aspiraciones, sus logros o sus tropiezos. Creo que lo que llama más la atención es para el caso de las emociones que lo entiendo como un momento de relación orgánica y dinámica que sucede por cientos de circunstancias con otras personas, animales u objetos,  donde puede constituirse desde la alegría hasta suma tristeza o preocupación y es justo esta situación la que no solía ocurrir muy fácilmente, pues nadie anda diciendo como se siente a todo el mundo.

Esta conducta  puede estar asociada con la representación que hace la persona de si misma, el facebook, como medio virtual permite la creación de una identidad, donde la información, el que hacer, el perfil y el pensar de las personas constituyen un YO para los otros. Reitero las emociones no es lo único que se suele publicar también los logros, metas, temores, reflexiones, lugares, y todo el mundo cotidiano que constituye la identidad de la persona.

Lo que sucede cuando se pública cualquier cosa de las mencionadas lo que esta ocurriendo es que se afirma una identidad, donde los otros que participan de una forma u otra (like- comentario) la aceptan o la reprueban.

La realidad material y la realidad virtual operan como representaciones del mundo representacional de cada sujeto donde una puede ser tan verdadera como la otra, esto explica porque suele pensarse que todo lo que los demás hacen, piensan, perciben, sienten es como en realidad sucede, sin tener presente que cada cosa que sucede pasa porque hay una intencionalidad de afirmarse entre los otros, son redes sociales y  la información que selecciona quien la comparte es tan solo un poco de toda la que constituye la experiencia diaria.

Antropocentrismo y consumo de animales.


POR

Andrés Felipe Ramírez A.


Hay un principio en todo convivir con el otro, no hagas a tu semejante lo que no desearías que te hagan a ti, sí este fuera más constante en las relaciones no solamente entre humanos sino también con los animales no humanos entonces la vida estaría en la dirección correcta. Bajo este principio que resulta simple, pero cuesta tal dificultad entenderlo y más importante aún emprenderlo y convertirlo como parte del convivir, entonces  posiblemente el coexistir con los demás en la experiencia de vivir tendría un sentido diferente.

Te contestaría a tu pregunta, ¿Por qué no comer carne? Con una respuesta ¿Por qué comerla? ¡Es esto tan natural, que ni siquiera lo ponemos en duda¡ sí bien recuerdo  poseemos en términos biológicos más características vegetarianas que carnívoras, nuestro sistema digestivo y nuestra morfología lo revelan. Nuestra imagen no está tan próxima al  carroñero ni al león como si lo está  al chimpancé que se alimenta de frutas y plantas, mucho menos  asesina por placer o por diversión aunque tampoco lo hacen los carnívoros pero si lo hace el hombre.

Respondiendo ahora si a la pregunta ¿por qué no comer carne? Cada día surgen estudios de las consecuencias de este hábito, son más los daños que sus ventajas. Está asociado a un conjunto de enfermedades como el cáncer, la diabetes, hipertensión, obesidad y problemas cardiovasculares. Las mismas que estadísticamente tienen un lugar importante de los causantes de muertes de miles de personas. También tenemos que al ser una práctica extensiva implica cantidades de alimentos, agua, suelos y energías con un impacto ambiental desalentador.  Sin embargo, estos motivos no parecen  suficientes para dejarla de consumir, inclusive yo pensaba así,  pues el anhelado  sabor de esta y la costumbre de tenerlo en el plato así sea una vez al día es algo que no es fácil dejar. 

Pero informándome más encontré que en todo esto hay un verdadero dilema que aunque ya lo han dicho los defensores de los animales yo lo quiero sostener, el dilema es ético más que por salud o alguna razón ideológica.

Al reflexionar sobre una práctica tan despiadada como la producción en engranaje de animales no humanos que pasan por un sin un número de procedimientos crueles e insensibles, pues son golpeados, remontados, despellejados, violados, apuñalados, descuartizados y desangrados. Esto se replica uno tras otro en largas filas los 365 días del año en diferentes partes del mundo me parece que es la salvajada más brutal, injustificada y desconsolante que hace el hombre por razones que reposan en el lamentable gusto por la CARNE.

Una persona es más ética cuando otra en sus comportamientos tiene una actuación no ética, aunque esto es argumento tautológico su interpretación es breve, una persona que no asesina es más ética que aquella que si lo hace.  Imaginarse el dolor, la tortura, la desconsolación, la angustia, el pánico, el sufrimiento de un semejante por algunos instantes es motivo suficiente para cambiar los hábitos cuando estos son la razón causante de dicho destino.

Reitero, este hábito está más asociado con el gusto por ella, con la riqueza que produce y con la tradición, pues este último el que finalmente le da un lugar privilegiado al ser ampliamente aceptado y rechazado tan solo por unas minorías que cada vez son más. El gusto por la carne que no es netamente natural sino que se produce por el consumo de ella consistentemente desde muy niños entonces se convierte en algo casi que irrenunciable como cualquier vicio al que no renunciaría un adulto por ser lo que le genera satisfacción.

Pero así como este hábito existen infinidad de cosas que son tentadoras, exquisitas, irresistibles pero que al tener una valoración negativa culturalmente entonces desistimos de ellas, pues son ampliamente rechazadas: como  la venganza, el hurto, la infidelidad y la prostitución. Muchas de estas además porque tienen  una connotación ética que limita actuar cuando está en dirección contraproducente contra la integridad del otro,  por un placer propio. Es en esta misma dirección que la práctica sistemática de asesinatos de otros animales debe frenar, como cualquier otra práctica que se sustente en la violencia y en el uso indiscrimado de las partes de sus cuerpos. (Piel, lana, cuernos, uñas, dientes, etc...)
   

Finalmente no comer carne porque es un acto que esta desligado a la supervivencia como lo he afirmado anteriormente y lo hacemos más con otros fines que se vinculan más con el placer y la diversión bajo la idea del hombre como especie que se piensa a sí mismo como superior, extraño de la naturaleza y con la creencia de una especialidad que los desvirtúa de lo que es en realidad, un organismo más de millones que existen en este mundo pero que en una cosmovisión del mundo occidentalizada – judeocristiana que se da el derecho de exterminar con ellos, con las condiciones para que se produzcan y consigo mismo.  

Una visión antropocéntrica, egoísta y arrogante que hay que empezar a cambiarla puesto que no es el camino como especie ni como seres vivientes que provienen de la misma naturaleza que invita a vivir en el amor y en la coexistencia, no en el odio y en la exterminación.  

domingo, 9 de noviembre de 2014

Sobre la teoría de la argumentación de Perelman.


Intentar realizar distinciones entre hechos y verdades, lo real y lo hipotetico, los valores abstractos y valores concretos, es un ejercicio que no pasa sin considerar que las verdades son son verdades, al interior de grupos o auditorios muy concretos, que asumen una interpretación de los fenómenos de la realidad como si fueran totalizantes, sin ver como tienen poca o nula incidencia en auditorios externos.

Aquello que percibimos de la realidad,  permanentemente buscamos como  categorizarla, clasificarla, definirla y jerarquizarla. Este es un fenómeno bastante humano, es fruto de  nuestros procesos cognitivos, pero también ha sido consecuente de nuestra filogénesis y ontogénesis, es decir, en una larga historia de búsqueda de comprensión e interpretación de la realidad. 


Definir verdades universales, es ignorar que la realidad en cualquiera de sus distinciones, no existe como algo meramente objetivo, sino constituido por quien la observa. El observador como un sistema orgánico en interacción con los sistemas naturales,  celulares, bióticos y abióticos del planeta; logra percibir una información muy reducida de los sistemas externos. Además es importante considerar que el entorno incide  en las dinámicas internas de nosotros como seres pensantes, lo que significa que condiciona de alguna manera la forma como percibimos  la realidad.


En este sentido, una verdad puede ser tan validad para unos seres humanos, como puede ser tan ficticio para otra comunidad, y un hecho como un acto concreto en el pasado, es factible de ponerse  en cuestión.  Si  prestamos atención en la naturaleza del espacio-tiempo, los físicos han demostrado los principios que la gobiernan, nace el caos y la incertidumbre. No se logra establecer predicciones sobre cuando y donde estará exactamente una unidad subatómica. No obstante, conociendo la naturaleza de la materia, hay aspectos humanos que tienden a quebrantar con todas estas teorías, pues lo que percibimos de la realidad ni siquiera permite imaginarnos las pequeñísimas partículas de las que estamos constituidos, ni las macro estrellas que superan millonésimas de veces la masa del sol.

Lo real y lo preferible sí bien son nociones que orientan el que hacer, el pensar y el sentir en un conjunto de relaciones que tienen significados e interpretaciones singulares, estas suceden en marcos diferenciados de civilizaciones o grupos humanos.


Todas en su naturaleza sin importar que tanto se haya encasillado una o la otra, son formas de relación con el mundo o con los demás. Entender lo abstracto y lo concreto como cuestiones que se oponen, dificultad entender dicha realidad en cuanto es constituida social, psíquica y biológicamente. Realidad que opera a partir de un conjunto de abstracciones que se hacen prácticas de uno, u otro modo, en el momento  en que hay de ellas un uso operacional.


Los valores  como libertad, bienestar o felicidad si bien pueden categorizarse en el deber ser, su uso práctico está inmerso y entrelazado en aquellas actividades que producen una vida social, cultural, simbólica e histórica producida y reproducida.  

Colocarlas en lugares del deber ser, si bien cumple una función como referente para las sociedades o grupos humanos, pero en tiempo y espacio surgen una serie de prácticas, que no desconocen en su manifestación nociones semejante a lo que se presume de abstracción.


 Los valores universales me remitirían hacerme un conjunto de planteamientos,  como ¿para quién? ¿Con que intenciones? ¿Desde qué realidad o lugar en el universo? ¿Y en qué condiciones ? Cuando esto pueda ser contestado entonces  vería que dichas abstracciones si se quiere decir, no son más que el reflejo de representaciones que están en espacios humanos concretos, que cumple no un bienestar amplio o universal sino que obedecen a una cosmovisión del mundo que es histórica y que en este sentido ha sido desarrollada, producida y enseñada, por lo tanto es de naturaleza artificial, creada y mantenida aspecto que ya es de por si un impedimento para presumir, sugerir o proponer valores que estén en armonía con las diversas cosmovisiones del mundo culturales, espaciales y temporales.


 Finalmente  es interesante la definición y categorización de la realidad  en la teoría de la argumentación,  puesto que nos introduce en la tarea de ver como los argumentos siguen reglas, esquemas y estructuras, que según su orden y sus premisas puede lograr persuadir y hasta convencer.  

Pueden permitir ver como aquello que damos por valido,  y se acepta ampliamente como verdades absolutas, puede ponerse en cuestión.  Analizar la lógica y la estructura, también es conveniente, para tener ciertos modelos que brinden la manera más adecuada de desarrollar un argumento y hacer un buen ejercicio con él. 

La teoría de la argumentación, no es una ciencia que produzca verdades del mundo,  pero si es una herramienta significativa que aporta en el análisis de falsas premisas que son arbitrariamente utilizadas para llegar a conclusiones globales.  Sin embargo, poco aporta para los profundos debates sobre la ontología de la realidad, el análisis de lo real y lo abstracto o simplemente sobre el conocimiento del conocimiento.



Hacía una nueva política de vivienda en Bogotá.


Por:

Andrés Felipe Ramírez Arcila.

En un caso como el de esta semana en Colombia la decisión del alcalde Bogotano Gustavo Petro de realizar un proyecto de vivienda para una población desfavorecida en la escala uno del estrato social llevándola a un sector de estrato seis, desata una polémica donde es clara la oposición entre quienes lo aprueban y lo rechazan.

Los primeros se sustentan en señalamientos como ser un acto populista y comunista, otros intentan hacer preguntas asociadas con el reto de vivir en un entorno contrastante con el estilo de vida de  las personas en condición de pobreza, cuestiones como su educación, su capacidad de compra, sus costumbres y sus propios imaginarios como limitaciones para poder vivir en condiciones dignas donde un contexto de habitantes en otras condiciones económicas los discriminarían y hasta ejercerían formas de violencia simbólicas para reducirlos y complicarles su existencia introduciendo enormes barreras para su mutua convivencia.

Inclusive aparecen opiniones de profesionales que afirman que esta es una idea descabellada y que únicamente implicaría más gastos para la alcaldía  por cuestiones de mala planeación ya que construir en otro sector implicaría la construcción de más viviendas. Otro de sus argumentos como las diferencias culturales y sociales de las dos poblaciones, pero que finalmente no tienen en cuenta características históricas de tales diferencias y que es precisamente allí donde es posible entenderlas dejan ver un sentido acrítico en estos profesionales.

Del otro bando tenemos los argumentos a favor desde una mirada inquieta por la segregación y la desigualdad socioeconómica que hay en las ciudades de Colombia,  aprueban este hecho como una forma contundente de luchar contra la segregación y la pobreza. Acusan a aquellos que lo critican de ser arribistas, prejuiciosas y ante todo de no mostrar una sensibilidad por aquellos en que viven en circunstancias adversas.

Ahora lo que uno como estudiante de ciencias sociales puede ver claramente es que más allá de una tensión virtual donde aparecen bandos opuestos en una noticia publicada por la  revista Semana, es una realidad que reencarna los conflictos territoriales de un país que además de desigual e injusto es pasivo e incongruente  frente a su propia realidad.

Aquellos ciudadanos que asumen que la pobreza es una cuestión de los gobernantes y como tal se descomprometen de su rol activo en este proceso, generan un conjunto de prácticas que deslegitiman la lucha contra ella. Pero lo más vergonzoso es que aún despreciándola la aprueban e insisten en su continuación.

Observemos que muchos políticos y sus burócratas diseñan programas de vivienda pero estos son llevados a cabo en lugares periféricos con ausencia de institucionalidad y servicios que garanticen el bienestar de los habitantes. Además de esto son también lugares con altos niveles de riesgo, pues el caso de Cali como realizar una ciudadela continúo a lo que ha sido durante años el basurero de la ciudad, así mismo encontramos proyectos conjuntos a cuencas hidrográficas o al pie de monte de la cordillera.


Ahora volviendo al tema de Bogotá hay en realidad  una acción política que reivindica al pobre pues más allá de asegurar su vivienda es la de dignificarlo como ser humano en pleno derecho de vivir en un espacio con condiciones ambientales, sociales y geográficas habitables pero además incluyentes y ante todo en pro de una sociedad democrática.


Finalmente lo que percibo es que actos como estos no deben ser únicamente liderados por un actor político o económico, quien lo pusiera en marcha sería lo de menos, si aquellos que hacemos parte de la sociedad civil independiente de la condición social aprobáramos con tal compromiso y severidad el rol activo que hay de nuestra parte en la lucha contra el prejuicio, la insensibilidad y la negación del otro, manifestaciones que por supuesto hacen parte de la aguda desigualdad socioeconómica y aspecto que nos hace olvidar de muchas cosas pero principalmente de nuestra condición de seres humanos encegueciéndonos en apariencias que finalmente conducen a nuestro estancamiento como sociedad. 

jueves, 16 de octubre de 2014

Habitar el espacio simbólico.

Pasar del espacio vacío al espacio contenido material y simbólicamente es un ejercicio abstracto como toda acción de pensar, pero que puede tener implicaciones concretas muy marcadas en nuestro ejercicio de entender nuestros comportamientos como sistemas psíquicos (Seres humanos) en relación al sistema espacial.

Podemos imaginarnos una  experiencia personal como dejar de vivir con los  familiares y  vivir en un apartamento  completamente solo y vacío.

La primera pregunta para entender un espacio contenido es ¿cuantos significados, normas, sentidos, prácticas y recuerdos convergen en el espacio familiar?  pues yo diría que solo basta con recordar todo aquello que sucedió durante un día o una semana en dicho espacio, donde parecen repetirse sistemáticamente una serie de acciones sobre el espacio como salir a la misma hora, almorzar en un espacio fijo, entrar a habituadas horas, obedecer y no cambiar las cosas del sitio donde están al menos que sea con autorización. 

Todas este conjuntos de actividades  son entendibles en ese espacio familiar donde pueden elaborarse interpretaciones de todas las anécdotas y pequeñas ocurrencias del día a día,  pues es el hogar un espacio físico y simbólico que se construye en el marco de relaciones, movimientos y racionalidades construidas en la interacción y en la historia de esa interacción familiar.

Ahora  pasar al apartamento vacío pensándonos en su interior desde la ausencia de elementos físicos (más que los que la conforman) para empezar a ser llenado por objetos materiales como una cama, un mueble, un comedor, un computador etc…  solo es hacer explícito su contenido material, el ejerció consiste en comprender cuando sobre estos objetos y en la interacción con ellos,  ya sea por mis acciones o por mis representaciones de estos, (como defino su organización, la posición de uno con respecto al otro) según mis intenciones y necesidades que pueden ser de tipo fisiológicas como psíquicas, espirituales y sociales recreo una experiencia espacial según las concepciones, usos y emocionalidades  que adjudique a cada elemento.

Por lo tanto cuando mi tiempo, mi vivir, mi pensar y mi sentir se construyen en la relación continua con este orden espacial hablamos de un espacio simbólico, porque es producido por todo el conjunto de significados que culturalmente hay de los objetos y del espacio pero también por los sentidos particulares que surgen en la experiencia de interactuar emocional, física y mentalmente con objetos físicos que pueden atribuírseles distintos significados.

Es decir como un sujeto que a partir de sus operaciones biológicas y cognitivas está en capacidad de construir significados a esa espacio habitado, que es contenido simbólicamente en la medida en que se desarrollan un conjunto de actividades motoras, sociales y culturales que se constituyen en la experiencia de vida y se integran a la dimensión espacial.  



miércoles, 15 de octubre de 2014

Reseña: Espacio, territorio y frontera: Re conceptualización para el currículo integrado de ciencias sociales de cara al próximo milenio

El texto de Consuelo Domínguez Domínguez que  publicado para finales del siglo pasado ya introduce una discusión sobre los Horizontes supranacionales teniendo como partida diferentes informes como el de la UNESCO (1998) Y El de la comisión internacional para la educación.
Este último se plantean algunos elementos centrales en la enseñanza y su focalización hacia cuatro principios; aprender a ser, aprender a hacer, aprender a conocer y aprender a vivir juntos.
En esta experiencia el componente base es como se dan estas relaciones de aprendizaje en el marco de la multiculturalidad y su lugar en los procesos de globalización.
Frente a esto hay una limitación del curriculum que no es sola didáctica sino conceptual y epistemológicamente.
Esto nos exige a los profesores e investigadores de las ciencias sociales aportar elementos para resinificar conceptos como espacio, territorio y frontera.
Frente a esto, puede afirmarse que ha habido una primera transición principalmente en la noción del espacio geográfico teniendo en cuenta su diversidad de miradas que permiten otras disciplinas como la historia, la economía y la psicología.
Una de las nuevas formas de comprender este concepto ha conllevado a la definición de los Espacios reales y espacios simbólicos.
Estos parten de la idea de que el espacio como cualquier otro elemento hace parte de una Realidad percibida.
Primeramente el espacio era comprendido desde el dominio matemático y su apreciación como  constructo psicológico, configurando la noción del espacio absoluto.
Ante la Perspectiva relativista de la física y la nueva  geografía de la percepción, sostenida en la fenomenología se cambia la discusión hacía el espacio relativista.
En esta lo importante para sus lecturas será desde su significado, su simbolismo que  construyen los seres humanos  en la experiencia con él.  (Antropocentrismo) una de sus premisas es que el espacio tiene distintos significados que lo convierte  intrínsecamente polisémico.
No queda por fuera la discusión axiológica del currículum y es precisamente la necesidad de despertar valores como solidaridad, justica e igualdad desde las ciencias sociales.
En el escenario global las  políticas monetarias, los  mercados bursátiles, las relaciones internacionales, la  moneda europea y los procesos de  integración regional son tan sólo algunos hechos mundiales que reconfiguran las realidades locales como remotas del globo terráqueo,  puesto que se entrelazan con un mundo en continua mundialización de la economía, con sobre abrupto  desarrollo tecnológico y  exponenciales avances científicos. 
Hechos que  generan consecuencias de orden social con características  diversas  y complejas que exigen la adopción de enfoques sistémicos.
 
Incorporar al currículo una nueva manera de entender las relaciones internacionales, revisando conceptos tales como estado, territorio y frontera debido a su poca posibilidad de comprender estas realidades que no son fijas a espacios locales sino más bien que se ve su despliegue en escenarios trasfronterizos.
 
Lograr esto requiere de la articulación de  diferentes miradas con conceptos revisados que permitan entender esta coyuntura social   y todos los sucesos que en ella aparecen como   acciones que conciernen múltiples causantes y no solo productos de un mero aspecto.
Esto ya hace que la discusión y re conceptualización de las ciencias sociales tenga que estar ligado en esa época a un llamado implícito a la interdisciplinariedad.
¿Una última pregunta que queda para la discusión es respecto a la Democracia, como fomentarla?
 
Finalmente se destacan dos dimensiones del currículo, una primera ontológica que permita jugar en el plano axiológico habilitando las condiciones para el desarrollo de la propia identidad y el encuentro horizontal con el otro, lo que posibilita desenvolverse en el contexto o lugar de vida.
 Uno segunda dimensión que revise los conceptos mencionados desde las diferentes disciplinas para aportar a su re significación en vía de un currículo integrado y democrático.
Lo que nos indica que la democracia puede ser defendida desde el currículo el cual tiene la capacidad de jugar un rol activo como instrumento en la formación de los estudiantes y la construcción de su lugar en la sociedad.

 

Un análisis breve sobre las guerras mundiales.



Andrés Felipe Ramírez Arcila
Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales.
universidad del valle.
La segunda guerra mundial pensarla como un evento implementado es bastante cuestionable,  pues esta era la pregunta que se nos hacía para un parcial de historia por un profesor experto en el tema. ¿Cuál era el fundamento por el que las potencias implementaron la guerra?
Sí revisamos detenidamente cada palabra, interpretaremos que hay una intención en la pregunta y es afirmar aquellas  razones de peso por las cuales  participaron  las potencias, lo que me causa dificultad es interpretar la palabra implementación y ya diré porque. Pero primero diré que no fue un solo fundamento sino diferentes fundamentos de todo tipo y promovidos desde grandes potencias hasta potencias medias.
Ahora sí también podríamos afirmar que hubo implementación de estrategias y métodos militares, planes y políticas, capitales y tecnología, pero aun así esto no recoge todo lo que significo este hecho histórico[1] para definirlo como algo implementado.
La guerra más allá de ser un hecho producido, comprender su dimensión requiere analizarlo en un amplio repertorio de acciones de todo orden que como consecuencia de ellas  conduciría a su estallido con eco en todos los continentes del mundo.
Cuando menciono todo me refiero a fijar la atención en aquellas acciones bélicas y diplomáticas, de decisiones ambivalentes y decisiones radicales, de bandos opuestos que se apoyaban y bandos aliados que  se alejaban.  De razones  débiles y de emociones fuertes,  de intereses de largo plazo y de perdidas irreversibles, de estrategias y de tácticas proyectadas en espacios fijos y cercanos como también  en espacios remotos.
Teniendo presente ese conjunto de premisas considero que es bastante reduccionista y nefasto afirmar que la guerra ha sido algo como un instrumento que se implementa, si hacemos una revisión de este concepto nos damos cuenta que  su definición se remonta más a la ejecución de un plan, una política o un programa,  pero una guerra desborda el alcance de cualquiera de estos y conlleva a resultados impensables  e irreparables.
No es un asunto desarrollado por un mero actor, donde sus intenciones hayan sido las únicas que primaron y por las cuales se impuso la guerra, observemos detalladamente el campo de posibilidades de cada potencia, sus expectativas y limitaciones, la posición antes y después de la guerra, el margen de acción de los gobernantes y el peso decisorio de los gobernados para cualquier intervención,  el papel del nacionalismo, las ideologías, la religión, la cultura y todo el contenido político e histórico que condiciona la participación de una nación en un juego global por el poder. Toda una serie de acontecimientos que sin tenerlos presentes sería irrealizable una comprensión exhaustiva  y más o menos sistémica de lo que fue la guerra mundial. 
Por lo tanto termino diciendo que  pensar la guerra  en términos de un aparato que se activa con presionar un botón o hacer o ligada a una mera acción de un participante es instrumentalizarla al estilo de un arquetipo industrial,  es como pensar que es una máquina que se detono por sí misma y tiene su propia autonomía. Hecho que es incongruente e incompatible reconociendo el ardo esfuerzo de exploración, indagación y análisis de los historiadores, que llegan a interpretaciones muy bien elaboradas respaldadas por cientos de fuentes y demás información, construyendo un conocimiento próximo de los hechos. Donde hacen de forma muy precisa la multicausalidad, los antecedentes, las acciones[2] y la estructura, reconociendo de este modo las múltiples acciones de cada participante y las consecuencias de esas acciones en el escenario mundial, donde el conjunto de ellas sin excepción hacen efectivamente el escenario tan lamentable y destructor de una gran guerra mundial.



[1] Si hablamos de que es un hecho histórico es vista su consecuencia para los años venideros un nuevo orden mundial, un afianzamiento de valores americanos como libertad y democracia y  la promoción de estilos de vida apolíticos que se anclaron a la vida de consumo.
[2] Acciones como estrategias y tácticas unas más letales que otras, pero también diferentes sustentos políticos que las cultivaban como también desarrollos científicos que se expandían por todo el globo terráqueo, diferencias culturales y raciales que se imponían, gobiernos de diferentes matices y modos particulares de concebir la nación, el progreso, la sociedad y el Estado.